Camina. No importa hacia dónde ni en qué momento del día. Camina. Un día que tú escojas para ti solo, camina.
Camina por calles, veredas, playas o cualquier lugar donde poner los pies.
Camina lento, disfrutando estar contigo. No te asustes de hablar solo, mientras caminas; te estarás conociendo a ti mismo, como verdaderamente eres, sin mascaras, desconfianzas ni temores.
Todos necesitamos momentos a solas, para reflexionar sobre las cosas buenas que tenemos, lo que estamos haciendo de bueno y las cosas malas que tenemos que dejar de hacer. La vida es una sola y hay que aprender a vivir y caminar en el rumbo correcto.
Nuestra alma es inmortal y solo hay dos caminos que seguir: el bueno(Dios) o el malo(mundo), la riqueza(Dios) o la pobreza(mundo).
martes, 1 de diciembre de 2009
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